Reconstrucción de la noche en que Irene Sáez se coronó como Miss Venezuela 1981

Espectáculos

La favorita de los tonos rosa

Irene Sáez es el perfecto sinónimo de la muñeca Barbie ­-Y tan cierto es, que desde ya Mattel está en conversaciones para que la Miss Venezuela se convierta en el rostro de la muñeca más vendida en el mundo-. Ayer, con diez kilogramos menos y un cuerpo sin cirugías, Sáez caminó por la pasarela del hotel Macuto Sheraton, en Caraballeda, con todo el porte que requiere una verdadera reina. Ahí consiguió la mitad de los 305 votos con los que ganó el concurso. Los demás los había encontrado en la presentación a la prensa días atrás

MARCY ALEJANDRA RANGEL / DANIEL TORREALBA

Miss Venezuela 1981Miss Venezuela 1981Un año exclusivo de tonos rosa en las uñas, en los labios, hasta en los trajes. Las muchachas que compitieron este año por la corona de Miss Venezuela 1981 lo hicieron con la esperanza de lucir espléndidas ante un país que comienza a creer en la belleza de sus mujeres con los logros alcanzados a nivel mundial por las pioneras en el negocio: Susana Duijm y Maritza Sayalero. Guiadas por ellas, las 19 chicas que ayer entonaron el ya famoso En una noche tan linda como esta están a la espera de contratos que sobrepasen sus expectativas y que les permitan volverse literalmente “locas” con el dinero, la fama y la exposición en los medios.

El telón rojo del teatro del hotel Macuto Sheraton se abrió de par en par justo a las ocho de la noche de ayer, jueves 7 de mayo, para dejar ver a las candidatas que compitieron por convertirse Miss Venezuela 1981, quienes cantaron un tema tropical en el que se coreaba: “Ya están llegando / están aquí / quisieron en el dancing lucir”. Es el segundo año consecutivo en el que Joaquín Riviera se encarga de la producción general de “la noche más linda del año” y también el segundo año en el que el concurso se transmite por televisión a color. La magia de la tecnología y lo apoteósico del juego de luces que escogió Riviera están a favor de un clima inolvidable. Esta vez el productor se inspiró en el trópico para el opening utilizando, además, un escenario movible. Los trajes de las misses lucieron un gran escote en la parte delantera, muy moderno en estos días, y una abertura en la pierna derecha que se exhibió adornada con faralaos amarillo, rojo y azul, combinados con el magenta del resto del vestido sin mangas. Desde ese momento se supo que ese sería uno de los certámenes más reñidos en la historia del concurso, aunque la candidata de Miranda, Irene Sáez, ya tenía terreno ganado con toda la publicidad apabullante que había hecho la prensa en días previos.

El espectáculo que se presentó ayer, contó con seis meses de preparación y 200 personas, entre técnicos y talento, que se avocaron a presentar un espectáculo como no se había visto en muchos años en la televisión venezolana. El concurso, transmitido por Venevisión, contó con las coreografías de Mery Cortés en cuadros que sorprendieron por la variedad temática. Además del arreglo de la canción Qué grande y maravilloso amor, elopening estuvo completo con las animaciones de los siempre esperados Gilberto Correa y Carmen Victoria Pérez, quienes estuvieron acompañados de María Antonieta Cámpoli (Miss Venezuela 1972) que lució sobria a pesar de reconocer su poca destreza ante el micrófono.

Pero el público del Litoral Central quería más. Con las barras en calor y ante diez bailarinas vestidas de azul, a la usanza de principios del siglo XVIII, aparecieron las candidatas en traje típico inspirado en las damas antañonas. Yolanda Moreno y Danzas Venezuela realizaron la coreografía. En este momento ya cada espectador tenía su favorita: las caras de Carmen Josefina “Pilín” León, representante de Aragua; Miriam Quintana, de Distrito Federal y Norys Silva, de Apure, comenzaban a sonar. Sin embargo, los cabellos rubios de Irene Lailing Sáez Conde, con ondas trabajadas bajo el secador –que parecían naturales– no dejaron de imprimirle un cierto aire angelical que, en apariciones ante los medios, nunca dejó de combinar con tonalidades pastel que se adecúan a su tono de piel. Y esta vez también hace de las suyas en la pasarela. Les pica el ojo a los fotógrafos y, además, tongonea muy bien el paraguas que le corresponde utilizar con el atuendo. Desde ese momento el jurado fue de ella. Ya no había más nada que hacer.

A echarles una miradita

Ayer fue la segunda vez que Sáez apareció vestida en traje de baño. “En mi casa estaban negados a que participara en el concurso. Decían que eso no era para mí, que eso no era un ambiente adecuado, etcétera”. Osmel Sousa relata que el papá de la estudiante de Ingeniería Civil de la Universidad Metropolitana preguntó en la organización qué días era estrictamente necesario que su hija apareciera en traje de baño y la castigó con no revelar su cuerpo a excepción de las fechas obligatorias. Durante la preparación para el concurso, las candidatas daban como descartada a Irene por varias razones. Unas creían que utilizaba muletas y tenía una prótesis en la cadera y la prensa pensaba que aún no estaba lo suficientemente delgada para exhibir su cuerpo en traje de baño. Ambos, factores que le asegurarían la descalificación. Lo cierto es que hace tres días, el día de la presentación a la prensa, la balanza se volteó y los puntos de Irene Sáez subieron sorpresivamente. A partir de ahí la publicidad para ella fue aplastante. “Yo veía que en la sesión de fotos todas las muchachas se iban en bikini. Y no hay nada más agresivo y más competitivo que una muchacha que tenga aspiraciones de ser miss, en traje de baño, frente a los fotógrafos. Pero cuando todas me vieron en traje de baño… Bueno, ahí arrrasé”.

No cabía duda de que el desfile en traje de baño no sólo es uno de los más esperados, sino de los más atrevidos. Los bañadores mitad fucsia – mitad azul eléctrico, si bien eran de cuerpo entero tenían gran escote hasta la baja espalda, una pronunciada abertura a la altura del pecho y el corte alto a nivel de la cadera. Cada candidata utilizó el tocado que mejor le convenía de acuerdo a su estilo, aunque la mayoría optó por una gran flor azul en el cabello.

El inicio del desfile lo pautó “La Primerísima” Mirla Castellanos, quien entonó las notas de la banda sonora del musical Cabaret. Plumas y colores apasionados se repitieron luego en la presentación del puertorriqueño Danny Rivera, el artista invitado de la noche. Como reseñara la edición especial de la revista Variedades de mayo de 1981: “Danny fue voz, vida y sentimiento con las canciones No quiero nada sin ti Madrigal. ‘Por amor estamos aquí’, expresó”.

Ya se sabía

Todavía no terminaba el concurso y ya Irene Sáez había recibido la banda de Miss Fotogenia después de haber lucido su vestido de gala. Esta distinción, otorgada por el Comité Venezolano de la Belleza, significó para sus seguidores el paso definitivo hacia el cuadro final. Miúrica Yánez, morena representante de Bolívar, se glorió con ser “Miss Simpatía” y “Miss Elegancia”, no en vano, ya que el vestido blanco que lució fue el más caro del concurso (costó veintitrés mil bolívares). Irene, en cambio, lució un vestido de María Teresa Sertal que le regaló su amiga Piera Ferrari, con la tela que compró Osmel Sousa en Nueva York por siete mil bolívares, lo que fue calificado como el vestido más barato del Miss Venezuela.

Y sucedió. La que había sido tres veces consecutivas reina del Club Campestre Los Cortijos ahora es reina del país, estrenando nuevo modelo de corona que le impuso su predecesora, la exótica Maye Brandt Angulo, y con nuevos proyectos adquiridos de inmediato: la participación en el Miss Universo y en el Miss Confraternidad Suramericana.

Los titulares de la prensa de hoy son tan contrastantes como esperados. “La favorita, Irene Sáez, es la nueva Miss Venezuela”, dice El Nacional. Las fotografías de primera plana muestran a una ganadora efusiva, envuelta en lágrimas, que creyó firmemente en el argumento que dio en la ronda de preguntas acerca de la necesidad de una mayor representación de la mujer en los organismos sociales, asegurando un futuro premonitorio. El Diario de Caracas, en cambio, prefirió contar el día anterior a través de un irónico “En una noche tan linda como esta Irene Sáez será Miss Venezuela”, cómo las quejas son ahora las noticias de las perdedoras y los lloriqueos empiezan a posteriori, porque siempre ganan las favoritas. “¿Es que no se dan cuenta de lo que sucede cada año?”, concluyó el artículo.

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